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Presa Korrosparri: un proyecto obsoleto
 

«Es imprescindible aplicar en la zona una correcta y estricta gestión de la demanda» El proyecto de construir un embalse en el noreste de Álava, cerca del pueblo de Galarreta, lleva años dando tumbos por las distintas administraciones implicadas. Nos estamos acercando, por fin, a una decisión definitiva sobre un proyecto cuyos defensores presentan como la solución a los problemas de abastecimiento en esa zona de la Llanada. Por su parte, sus detractores subrayan su carácter impactante, contrario a la legalidad.

El planteamiento inicial del embalse estaba fundado en la política tradicional de predicción y provisión: se predicen las futuras necesidades de agua y luego se intenta proveer los recursos que las satisfagan, generalmente, por medio de costosas obras hidráulicas.

Sin embargo, el dilema, embalse o desabastecimiento, está mal planteado. Responde a una visión simplista y caduca de la gestión del agua, anterior y contraria a la actual legislación, además de conculcar el sentido común en una sociedad preocupada por la sobreexplotación y el agotamiento de los recursos naturales y por la necesidad de salvaguardar la biodiversidad.

¿Cuáles son los principios de gestión del agua actualmente aplicables? De entrada, señalemos tan sólo tres, de especial interés en este caso. Por una parte, ninguna intervención debe empeorar el estado ecológico actual de los cursos de agua, es decir, su capacidad de sustentar los ecosistemas acuáticos. Por otra, se deben analizar todas las alternativas de gestión hídrica en la zona, incluyendo costes, beneficios e impactos. Por último, los usuarios han de estar implicados en la formulación de la política del agua.

El embalse no cumple ninguna de esas tres exigencias. En primer lugar, el mismo proyecto califica de 'severo' el previsible cambio en la calidad ecológica de los ríos afectados. Asímismo, se plantea como única alternativa factible, sin analizar adecuadamente otras posibilidades. Por último, el proceso de participación ciudadana sólo se ha puesto en marcha hace poco. Desde la perspectiva de la legislación actual, el proyecto es pues, cuando menos, discutible; y eso, sin entrar a valorar los destrozos que inevitablemente causará en la flora y fauna de una zona de alta calidad naturalística y paisajística ni intentar aclarar las dudas sobre la estanqueidad del embalse, que las hay.

¿Cómo hay que abordar el problema desde la legislación actual? Podemos deslindar dos vías: una es la gestión de la demanda, la otra consiste en la revisión completa de las posibles fuentes de obtención del agua.

La gestión de la demanda se basa en una serie de medidas muy dispares, cuyo objetivo común es la optimización del uso del recurso agua, por ejemplo: supresión de captaciones ilegales, regulación adecuada de las legales, instalación de contadores individuales, sistema progresivo de tarifas, intensa propagación de medidas de ahorro y eficiencia en el uso del agua en los sectores doméstico, industrial y agrícola, reducción de fugas, captura y uso de aguas pluviales, supeditación de la autorización de nuevos usos a la disponibilidad previa del agua. Es decir, en vez de promocionar y consentir el despilfarro y el aumento incesante de la demanda, reducirlos y controlarlos. Es una batería de actuaciones imprescindible, derivada del sentido común y aplicable de forma inmediata. Si bien se han dado los primeros pasos en la zona, todavía queda mucho por hacer.

Actuación impactante

La segunda vía contiene varias opciones. Aparte de la posible construcción de la presa, se ha planteado captar agua de Navarra, de la cuenca del Zadorra, de acuíferos, de otras fuentes en la zona... Su adecuada exploración, que el proyecto original nunca hizo, requiere más tiempo.

En definitiva, el proyecto del embalse de Korrosparri está basado en un planteamiento contrario al marco legal actual. Es imprescindible aplicar en la zona una correcta y estricta gestión de la demanda, analizar de forma fidedigna las necesidades reales de agua y estudiar las diversas opciones de abastecimiento. Sólo entonces se podrá decidir de forma informada sobre si una actuación tan impactante es legal, necesaria y asumible. Hoy por hoy, no lo parece.

Artículo remitido por:Nick Gardner es el presidente del Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI). www.ian-ani.org

2010/02/08

 
Gora Itzuli
 

 

2006 Garraiz-eko manifestua

 

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